Equinoccio de otoño 2026: 5 cosas que cambiarán en México a partir del 22 de septiembre

2026-09-20 14:26:30 - MUNDO

El verano está por terminar. México recibirá oficialmente el otoño de 2026 el próximo 22 de septiembre, con un fenómeno astronómico que no sólo marca el cambio de estación, sino también un punto clave en la cantidad de luz solar que recibirá el hemisferio norte durante los próximos meses.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica (INAOE), el equinoccio de otoño ocurrirá a las 18:06 horas, tiempo del centro de México, del martes 22 de septiembre. En Tiempo Universal sucederá a las 00:06 horas del 23 de septiembre.

El Observatorio Naval de Estados Unidos calcula el fenómeno a las 00:05 horas de Tiempo Universal, una diferencia de apenas un minuto respecto al dato del INAOE.

Pero, más allá de la fecha y la hora, ¿qué cambiará después del equinoccio de otoño en México? Estas son cinco claves para entender lo que ocurrirá desde ese momento y hasta la llegada del invierno.

Uno de los cambios más notorios después del equinoccio será la reducción progresiva de las horas de luz.

Durante el otoño, el hemisferio norte recibe cada vez menos tiempo de iluminación solar diaria. Esto provoca que los días continúen acortándose y las noches sean cada vez más largas, una tendencia que llegará a su punto máximo con el solsticio de invierno.

La UNAM explica que, a partir del equinoccio de otoño, las noches aumentan su duración hasta alcanzar su máximo precisamente durante el solsticio de invierno.

En 2026, este último fenómeno ocurrirá el 21 de diciembre, cuando comenzará astronómicamente el invierno en México y el resto del hemisferio norte.

También comenzará a resultar más evidente el cambio en la trayectoria aparente del Sol sobre el cielo.

Durante el equinoccio, el Sol cruza el ecuador celeste, una proyección imaginaria del ecuador terrestre sobre el cielo. En torno a esta fecha, además, sale prácticamente por el este y se oculta prácticamente por el oeste.

Después del equinoccio de septiembre, su posición aparente continuará desplazándose hacia el sur conforme avanza el otoño.

Este movimiento no significa que el Sol esté cambiando físicamente su trayectoria alrededor de la Tierra. El fenómeno se explica por el movimiento de nuestro planeta alrededor del Sol y, sobre todo, por la inclinación de su eje de rotación.

El propio nombre del fenómeno ofrece una pista: equinoccio proviene del latín aequinoctium y hace referencia a una "noche igual".

Alrededor de esta fecha, el día y la noche tienen una duración cercana a las 12 horas. El INAOE señala que durante el equinoccio ambos periodos tienen prácticamente la misma duración.

Sin embargo, no se trata necesariamente de 12 horas exactas de luz y otras 12 de oscuridad.

La duración real puede diferir algunos minutos debido a factores como la refracción de la luz solar en la atmósfera y el tamaño aparente del disco del Sol, por lo que la igualdad perfecta entre día y noche no necesariamente coincide con el instante exacto del equinoccio.

La disminución de las horas de luz también se reflejará en algo cotidiano: conforme avance el otoño, anochecerá más temprano.

El cambio no ocurrirá de golpe el 22 de septiembre. Será gradual y dependerá de la ubicación dentro del país, ya que la hora del amanecer y del atardecer varía según la latitud y longitud de cada ciudad.

La tendencia general en el hemisferio norte, sin embargo, será hacia jornadas con menos horas de luz hasta alcanzar el solsticio de diciembre, considerado astronómicamente el día más corto del año.

Después de ese punto, el proceso comenzará a invertirse y los días volverán gradualmente a ganar duración.

El equinoccio marca el inicio astronómico del otoño, pero no funciona como un interruptor meteorológico.

Es decir, que el otoño comience el 22 de septiembre no implica que ese mismo día las temperaturas tengan que descender de manera considerable en todo México.

Las estaciones astronómicas están determinadas por la posición de la Tierra respecto al Sol y la inclinación de su eje, mientras que las condiciones meteorológicas dependen de múltiples factores atmosféricos y regionales.

Por ello, algunas zonas del país todavía pueden registrar temperaturas elevadas después del equinoccio, aunque las horas de luz ya estén disminuyendo.

La Tierra no gira alrededor del Sol completamente "derecha": su eje de rotación se encuentra inclinado aproximadamente 23 grados. Esa inclinación provoca que, dependiendo del punto de su órbita, uno de los hemisferios reciba mayor iluminación que el otro.

Los equinoccios representan los dos momentos del año en los que el Sol cruza el ecuador celeste y ambos hemisferios reciben una iluminación semejante. Se producen dos veces al año: uno marca el inicio de la primavera y otro el comienzo del otoño.

Para México y el resto del hemisferio norte, el fenómeno del 22 de septiembre dará paso al otoño; al mismo tiempo, en el hemisferio sur ocurrirá lo contrario: comenzará la primavera.

El otoño astronómico se extenderá hasta el 21 de diciembre de 2026, cuando el solsticio marque el inicio del invierno y cierre un periodo de casi tres meses en el que, poco a poco, las noches habrán ido ganando terreno a los días.

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